La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

19.7.17

Fábula

era yo una virgen preciosa
en un tálamo de fuego
de alabastro y miel la carne
tibio el tacto de mis pétalos
.
¡mentira! 
grita el viento
tras la roja filigrana del ocaso
no eras más que un maniquí
en que los vestidos del infortunio daban vueltas
escritos estaban ya
tu nombre y el de tus hermanas
en el libro de las cuatrocientas lenguas
.
oh
cómo puedo rebatirle una idea
al silfo vagaroso
a la oruga que corroe mi entraña
a los sombríos pliegues de un reflejo
si apenas recuerdo mi origen
.
¡mentira!
vuelve a gemir el aire
con su ronca voz de hojas tribales
sabes bien de cual árbol nacieron tus perfumes
en qué fuente abrevaron tus pasos
en donde se gestó la lluvia
que hace germinar el trigo

.
en verdad
nada sabía de la mazmorra que hoy enluta
mi apacible alma
ni del cóncavo resuello de los pájaros
ni del vino y su arrebol nada
.
¡deja ya de mentir!
increpa el soberano vigilante
a la mujer arrodillada en la neblina
tú sabías quien usurpaba el trono de las Parcas
mitad bestia y mitad lumbre
y así adornaste tu cuello con rubíes
y danzaste desnuda al caer la tempestad
¡ahora paga!
¡deslízate al vientre de la roca
como corresponde a los fantasmas!

.
Y he aquí
que cayó la furia del relámpago
se agrietaron las calles de la ciudad blanca
y los demonios que permanecían sedientos
agitaron sus alas
la doncella lamió sus cicatrices
sus pies como dos dientes de león
abandonaron el suelo
volátiles
ligeros
dejando para siempre un aullido entre los céfiros:
¡mentira! ¡mentira! ¡mentira! 






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