La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

14.8.17

Teoría del origen según Haku

Creo que el universo se autodestruyó al pasar el primer segundo
me dice mi hijo de nueve años
(su cuerpo se expande sobre lo ancho de la cama
haciendo un arco perfecto)
y la siguiente vez habían transcurrido dos
así ha sido desde entonces
cada vez dura un segundo más
hasta que han llegado a juntarse
miles de millones de años
siempre que el universo vuelve a crearse
también se crea cada uno de nuestros átomos
todo vuelve a ser igual 
pero dura un segundo más

Entonces
(le interrumpo)
este podría ser nuestro último segundo

También pienso
(ahora el medio círculo
se ha vuelto una raya oblicua)
que el universo parte de una línea que luego se divide en tres
y cada una de esas líneas también se divide en tres
y estas
y las que siguen
en cada división varía un solo átomo
después de millones de variaciones
tenemos una realidad completamente distinta
aunque todo viene de la misma raíz

¿Y cuál es esa raíz?

Oh, podría ser el Vacío, la Nada.

¿Y cómo es que la Nada se volvió algo de pronto?

Quizá la Nada en realidad no existe.
Mira, así es como me la imagino
(en la pantalla blanca de su computadora
la letra EME tiembla con el cursor pasándose de un lado a otro)

Haku, tal vez estás destinado a hacer
un gran descubrimiento.

¡Pamplinas!, el destino no existe.



9.8.17

Iba a ser psicoanalista pero mejor seré física nuclear

Tengo la mala costumbre 
de alterar siempre las teorías
de no respetar a ningún sabio
de no tener más figuras de autoridad que los súcubos
que me alimentan en sueños
a veces me da por 
decirle al médico austriaco: sabes
creo que tú le tienes envidia al coño
complejo de elongación
pero te perdono
porque eres tan adicto como yo 
aunque nuestras obsesiones sean distintas
si se me mete en la cabeza
la idea de que no hay partículas elementales
o de que el Big Crunch ya sucedió hace tiempo
aunque el tiempo
sea una construcción (¿cómo se dice
ahora?, ideológica)
nadie me moverá de allí
a menos que venga 
con su universo portátil
y lo haga estallar sobre mi mano
en el fondo 
el Ello 
se parece al hidrógeno primordial
y la memoria 
a un gran abismo 
¿o qué?
¿no es cada ser humano
una estrella en colisión? 





3.8.17

Colores naturales


A veces creo
que el universo se conjuró para que yo me amara
no importa que tantos hombres me hayan
dicho lo contrario
algunos me dijeron que solo podían amarme ellos
otros
que no podía amarme nadie
más de uno se esforzó por convencerme
de que algo malo había
en mis piernas demasiado flacas
en mi nariz demasiado grande
en mi cadera demasiado estrecha
y me golpearon la cabeza contra el espejo
desesperados 
mientras mi mano ondulaba como un ave
por los cielos de la ironía 
en la secundaria no fui nunca popular 
si no era por mi fleco desarreglado sobre los ojos 
y mi cerebro afilado como flecha
mala deportista
mala bailarina
mala hasta para llorar
(ni una lágrima se me escapó 
en esos apasionados momentos
que conmocionaron el mundo adolescente)
eso sí
fui siempre buena para guardar secretos
aún tengo mi valija llena
con esas cosas 
que otras niñas no sabían a quién contarle
también era buena para ocultarme
tenía el poder de la invisibilidad
contrario a la omnipresencia:
sabía no estar en ningún lado 
incluso así 
me atreví a seguir siendo esta mujer
con metro y medio de estatura
pelo renuente a los cortes y a los tintes
pies que pierden fácilmente el equilibrio
(si los montas en agujas verticales)
tan lejos de Cosmopolitan 
y tan cerca del canturrear de las palomas
¿qué iba a hacerle?
si era yo la enamorada
tuve miedo (no voy a mentir)
cuando mi vientre se rompió
y las tijeras 
cortaron pliegues las navajas una y otra vez
entre el rosa y el carmín
esos colores naturales
donde corona la vida nueva
y 
sin aviso
comencé a cargar el miedo de todos esos hombres
el miedo de mis ancestros
el miedo de alguna mujer que acompañó mis noches
y mi carne saturada de veneno se hinchó 
a guisa de cadáver
un globo con helio
una estrella a punto de apagar su combustible
tuve que embriagarme y dibujar mi muerte
para recordar la ventana
por donde el trigo 
alzándose en el campo
me saluda y besa mis cabellos


2.8.17

Plegaria de la viuda

No cierres la puerta del alba
lleva tus corceles a galopar lejos del tiempo
que aquí florezcan la Luna nueva
y el barro
nunca el odio
exquisito
con el que tejí mis plegarias:
hazme novia del silencio
adereza mis labios con la miel de los esteros
soy eterna y dulce
como [se dice] son las mujeres que han perdido
la memoria
las que llevan en su mano el fuego
y en su vientre las canciones
de las brujas

Eleva mi corazón
hasta la fronda de las nubes
allí está el amor aún intacto
amordazado por la lluvia

Algún día no lloraré más junto a la tumba
del hombre
dejaré caer la tierra
las flores
la tinta
sobre el féretro
y será mullido lecho
mi silueta en el agua del espejo



30.7.17

Causas naturales

Yo no juzgo a los suicidas
porque sé
en verdad sé
lo que es caminar a media noche
sobre una arena tibia
adentrándote en el mar
deseando que su ola te alcance
y tras de ti alguien grita tu nombre
te abraza
te dice que dejes de hacer estupideces
no es siquiera la negrura 
lo que anhelas
es algo / más profundo
o más insípido
no sabes definirlo
no has perdido nada
la playa sigue ahí con sus conchitas enterradas
sus algas húmedas / las huellas de tus pies
sé lo que es ponerte un traje beige
la pretina a la cadera
y vaciar el frasco en tu boca
luego te duermes
y despiertas
te duermes 
y despiertas
tu estómago hoy es un buen amigo
lo que quieres ahogar es ese espacio
entre razón y alegría
que la carne se libere
crecer
tener hijos / una casa / un gato siamés
no entiendes el instructivo
esos químicos derramándose por tus neuronas
como en un gran acelerador visible desde el cielo
¿por qué la gente juzga a los suicidas?
acaso ese hombre que oscila desde el techo
esa mujer de navajas verticales 
tuvo con la Vida un romance trágico 
y nadie lo entiende
tú menos que nadie
te golpeas la frente contra Sísifo
y contra la nausea
contra esto o lo otro
allí no está la respuesta
ni en los gruesos tomos de psicoanálisis
Papini te diría que preguntes a un poeta
que los poetas son los verdaderos filósofos
pero el poeta
se concretará a mirarte
encogerá los hombros 
y meterá la cabeza en un horno
o se pondrá un revólver en la sien
o te dirá que es pura mercadotecnia
o escribirá un montón de palabras
como estas
imaginando el mar a media noche
porque
no todos los suicidas son buenos
no todos querían morir
no todos cruzaron la frontera
tampoco son mejores 
que quienes mueren de muerte natural
normalmente no son héroes
aun así
quién soy yo para juzgarlos
para saber su último pensamiento
el vocablo que no alcanzó a huir de sus labios
que palabra les sobrevivió
después de que su corazón dejara de latir.

26.7.17

SÁDICO S.A.

Cuando el hombre al que amas te traiciona
tienes varias opciones:
a) dejar que te piquen las abejas en la cara
b) adoptar un hámster para que dé vueltas alrededor de un planisferio
c) beber un licuado de cicuta / de cianuro o fresas en almíbar
d) fingir que eres una figura de porcelana
y pararte en el dintel
sin emociones
porque sabes
que su amante es el Vacío
recién te enteras que el Vacío es mujer
tiene dos manos / dos piernas / un overol de flores
algo de celulitis
y un corazón al rojo vivo
era ella
(la muchacha sin ojos) quien te llamaba por teléfono y decía
quiero comer en un restaurante chino
la que depositaba en tu cuenta bancaria
un poco de culpa
respirando con la boca abierta
mientras él desprendía trocito a trocito
de su cuerpo con un tenedor
siempre fue algo caníbal
un poco hiena
y no le importaba vender los desperdicios
en el mercado negro
donde se venden también las ilusiones
de cualquier modo
te puso una mano en la hornilla
y prendió la estufa
para cocinarte / buena niña

retuércete con el aderezo
unas gotas de limón en las fosas nasales
harina espolvoreada en el ombligo
para lamerte toda
desde el coño hasta el mentón
porque eres su chica favorita
la novia más hermosa de esta Tierra
aunque estarías mejor sin esa boca
sin esa lengua que no para de bramar
sin esa tráquea que resuella como vieja tubería
estarías mejor callada
como ausente
al estilo nerudiano
inmóvil estatua lista para el matadero







19.7.17

Fábula

era yo una virgen preciosa
en un tálamo de fuego
de alabastro y miel la carne
tibio el tacto de mis pétalos
.
¡mentira! 
grita el viento
tras la roja filigrana del ocaso
no eras más que un maniquí
en que los vestidos del infortunio daban vueltas
escritos estaban ya
tu nombre y el de tus hermanas
en el libro de las cuatrocientas lenguas
.
oh
cómo puedo rebatirle una idea
al silfo vagaroso
a la oruga que corroe mi entraña
a los sombríos pliegues de un reflejo
si apenas recuerdo mi origen
.
¡mentira!
vuelve a gemir el aire
con su ronca voz de hojas tribales
sabes bien de cual árbol nacieron tus perfumes
en qué fuente abrevaron tus pasos
en donde se gestó la lluvia
que hace germinar el trigo

.
en verdad
nada sabía de la mazmorra que hoy enluta
mi apacible alma
ni del cóncavo resuello de los pájaros
ni del vino y su arrebol nada
.
¡deja ya de mentir!
increpa el soberano vigilante
a la mujer arrodillada en la neblina
tú sabías quien usurpaba el trono de las Parcas
mitad bestia y mitad lumbre
y así adornaste tu cuello con rubíes
y danzaste desnuda al caer la tempestad
¡ahora paga!
¡deslízate al vientre de la roca
como corresponde a los fantasmas!

.
Y he aquí
que cayó la furia del relámpago
se agrietaron las calles de la ciudad blanca
y los demonios que permanecían sedientos
agitaron sus alas
la doncella lamió sus cicatrices
sus pies como dos dientes de león
abandonaron el suelo
volátiles
ligeros
dejando para siempre un aullido entre los céfiros:
¡mentira! ¡mentira! ¡mentira! 






13.7.17

La canción de los peces abisales

Hoy abrí la puerta
no cualquier puerta / sino esa que me dijiste que nunca abriera
y vi la mazmorra
donde dormían los esqueletos de todas las doncellas
en medio estaba yo: una niña sin pies
aún humeaba el hacha del verdugo
su hilo rojo
infinito por el suelo
sin alcanzar la redención
.
Los grifos de la casa estallaron
en un gran vómito
sin alejar esas sombras entre guillotinas
mirándome
las oigo rumiar:
.
no escribas nada
no pienses nada
nunca fuiste nada

.
¿Tengo argumentos contra la lógica?
soy una criatura salvaje
tan dada a correr por los bosques del alma
y tan poco habituada
a beber el té con azúcar
.
La mañana sigue aquí
a pesar de haberme quedado sin saliva
se acicala su pelaje de luces
eleva el vuelo entre los edificios
hacia una línea indecisa
.
Amor no tiene alas doradas
perdió el impulso de saltar muros
.
Cuando robé la llave
te parecías a un río lleno de canciones
sumergí mis piernas en tu odre negro
y tú envolviste mi llanto con la lengua
.
Hoy me parezco un poco a las lechuzas
a las almas que vagan descarnadas
en los cementerios
con ese tufo a vinagre
a sal con arroz
¡seguro las has visto!
todos las hemos visto
cuando los peces agrios saltan
desde el pozo abisal de la memoria


12.7.17

Contra los dictados del depredador


Desde que comencé a compartir información acerca de la equidad de género y la denuncia del machismo, incluyendo mi propio testimonio poético, he visto ciertas reacciones que, aunque pude haber esperado, no han dejado de sorprenderme. Algunos lectores, ora desconocidos, ora buenos amigos o familiares, han coincidido en un punto: la tendencia a creer o al menos poner en duda si no estaremos las mujeres que hemos vivido ciclos de violencia "buscando" a nuestros agresores para lograr un “empoderamiento tipo víctima” o para “convertirnos en heroínas” o por una necesidad de aprobación y consuelo de otras almas lastimadas.

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No diré que una mente no sea capaz de torcer sus afectos y llegar a estas motivaciones subyacentes, no sé si un poco perversas, pero dudo mucho que el sueño de alguna mujer sea terminar colgada de una caseta telefónica, empalada con una escoba o apuñalada en su recámara.
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Muchas mujeres que cíclicamente nos hemos involucrado en situaciones nocivas: un trabajo, un matrimonio, un estilo de vida, cualquier situación que al principio era deslumbrante y acabó siendo un martirio, contrario a lo que la apariencia apunta, no buscamos aumentar el sufrimiento. La trampa consiste, precisamente, en lo contrario: la búsqueda del placer, de cierta imagen del Paraíso o de un ideal.
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Muy a menudo las experiencias tempranas de la vida no nos proporcionaron los elementos psíquicos necesarios para desarrollar una consciencia real del peligro; quizá no nos estimularon lo suficiente para confiar en nuestras propias percepciones. No reconocemos las señales de riesgo o no les hacemos caso aunque estén allí parpadeando ante nuestros ojos. Además, gran parte de la violencia hacia nuestro género ha estado normalizada.
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Una opresión histórica nos ha limitado sistemáticamente para desarrollarnos en los distintos ámbitos (profesional, personal, económico, etc.), más a menudo nos han enseñado a ser condescendientes y amables mientras a los varones se les enseña a competir, a ser directos y hasta invasivos (lo cual deriva en baja tolerancia a la frustración y falta de empatía). Por si fuera poco, una porción de las mujeres se convierten ellas mismas en guardianas de la tradición y se encargan de someter, juzgar y desvalorizar a las demás y otra porción, a fin de rebelarse intentan cortar drásticamente con todo lo que huela a feminidad, mutilándose a sí mismas.
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Este encarcelamiento sistemático y normalizado del instinto femenino hace que muchas de nosotras, especialmente si somos sensibles y creativas, nos sintamos como lobas hambrientas, desesperadas por encontrar “eso” que nos hace falta y que no sabemos ni siquiera qué es.
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Cuando estamos tan hambrientas de vida, de amor y de creatividad, si no tenemos la pericia que nos hace advertir y sopesar el peligro, mordemos fácilmente los cebos, las promesas de aventura y de pasión, las cosas que parecen una fuga del dolor o anticipar alegrías intensas y es posible que sí nos las den, pero el precio es muy alto, al final podemos perder incluso la vida.
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Se llega al grado en que el cerebro se condiciona a las descargas de oxitocina, adrenalina y otras sustancias en un proceso adictivo. Quien ha trabajado con adictos sabe que el consumo de la sustancia va aumentando precisamente porque estos tratan de detener la ansiedad y lo único que les ofrece la ilusión inmediata de sosiego es volver a ingerirla. Y, créanme, siempre habrá alguien dispuesto a aprovechar esta vulnerabilidad. Hay muchos sociópatas y manipuladores integrados a la sociedad; según algunas estadísticas, la proporción es más o menos de cada 5 personas con perfiles sociopáticos, 4 son varones. ¿Herencia, aprendizaje, o un binomio de ambas cosas es lo que lo desencadena?
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Las personas con un perfil agresor, especialmente los sociópatas o psicópatas, tienden a buscar como complementos a quienes tienen un alto grado de empatía y tendencia a perdonar. No es raro que busquen también algunas cualidades deseables en su objetivo, como un alto desarrollo profesional, talento o belleza física; especialmente los agresores de tipo narcisista, pues son como vampiros psíquicos que buscan apropiarse de los recursos de los demás, tanto materiales como personales. El agresor hace, entonces (aprovechando esta susceptibilidad de la víctima), un entrenamiento mental dentro de un ciclo de idealización-desvalorización que gradualmente le va distorsionando la percepción de la realidad. Recordemos que esta distorsión se liga con procesos químicos en el cerebro y con el aval social de la violencia.
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Además, dentro de las relaciones conflictivas, la fase del ciclo de la violencia que consiste en la acumulación de la tensión (ahora lo sé) puede durar periodos muy prolongados lo que hace que se forme una burbuja en la que parece no pasar nada, y aunque haya siempre indicadores no hay uno lo suficientemente fuerte que sacuda la consciencia. Pero tarde o temprano esta tensión acumulada estallará en una gran explosión y, lamentablemente, entre más prolongado y “pacífico” haya sido el periodo de acumulación de la tensión más violento será el arrebato y estos ciclos son progresivos. No importa qué tan lejos creas que han llegado, la próxima vez será peor, te lo aseguro. Es mejor no quedarnos a averiguar qué sigue.
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En ocasiones ni siquiera hay en nosotras una búsqueda de experiencias intensas, sino un deseo de quietud, de un remanso de paz, pero no sabemos cómo, dónde, con qué recursos alcanzar ese estado. Esto no es relativo a la edad cronológica. Cada mujer sigue un proceso individual y podemos hallar mujeres jóvenes muy maduras y a otras en la adultez que aún son bastante ingenuas. O podemos ser maduras y sensatas en unas áreas de nuestra vida y en otras estar completamente desprotegidas.
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Esto lo he observado con frecuencia en mujeres que tenemos una inclinación artística o vocación de cuidadoras, pues nos orientamos más hacia el área de las sensaciones que hacia la lógica o el pragmatismo. Y a menudo arrastramos un complejo de salvadoras: queremos curar al otro porque estamos heridas. En efecto, nuestras heridas pueden ser la base sobre la que se construya el autoconocimiento y, por tanto, el conocimiento de los otros, pero antes de que ello suceda hemos de apreciar lo que está oculto bajo la carne, sacar la pus, limpiar la sangre coagulada; si no hacemos rigurosamente esta limpieza lo único que conseguiremos será herirnos más.
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Quizá solo intentamos ir con el flujo de la vida, pero hay ciertos vacíos en nuestro interior que nos vuelven vulnerables a esa clase de depredadores.
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Cuando una persona es víctima de maltrato atraviesa etapas en las cuales no logra darse cuenta de sus recursos interiores para enfrentar y solucionar su situación. Esto no es relativo al grado de estudios formales ni a una cuestión intelectual, se trata de que las emociones están enganchadas dentro de un proceso destructivo.
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Hay hombres y mujeres que pueden ser víctimas de abuso, tanto dentro de sus relaciones estables con otras personas, como fortuitamente, pero según las estadísticas, en el caso de los varones están más expuestos a ser víctimas de violencia aquellos con poca educación formal y con pocas oportunidades de desarrollo material y profesional; en el caso de las mujeres, aunque existan circunstancias de mayor vulnerabilidad que otras, en comparación con los hombres estamos mucho más expuestas que ellos a ser agredidas dentro de todos los estratos sociales, incluso si existe mayor educación formal. La violencia se encuentra, pues, más generalizada hacia nosotras.
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Según un estudio realizado en México "Casi al 70% de los hombres los asesinan con un arma de fuego, mientras que entre mujeres es apenas el 40%. Respecto a hombres, a las mujeres mexicanas las ahorcan, las ahogan, las golpean, las acuchillan, o las envenenan. Una de cada dos mujeres asesinadas muere en su propia casa".
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Este último dato es escalofriante. Significa que más o menos el cincuenta por ciento de las mujeres asesinadas, al menos en nuestro país, mueren sin salir de su casa; podemos inferir que el agresor podría ser un familiar o una persona cercana a la familia.
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Las mujeres, todas, necesitamos hacer una pausa y revisarnos a profundidad y consciencia. En mi caso, hasta hace relativamente poco tiempo comencé a ser consciente no solo de las agresiones visibles y drásticas sobre mi persona sino de aquellas más sutiles y encubiertas que he recibido desde la infancia, incluyendo desvalorizaciones “amorosas” del tipo “tú eres demasiado frágil para hacer esto”.
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No es nuestra culpa ser lastimadas por otros pero sí es nuestra responsabilidad comprender qué elementos de nuestra personalidad nos hacen vulnerables.
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Solo le haremos frente a la realidad cuando seamos capaces de mirar ese cuarto oscuro de la mente, donde sangran nuestras heridas, y de escuchar con atención la voz interior, la de la intuición, la que nos dice cuáles son esas señales de alerta que debemos observar para no morder los cebos, para no salir corriendo en busca de Paraísos ni para fugarnos del dolor cotidiano, el tedio o la tristeza. Lo expresa muy bien Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos: "Si una mujer no contempla las cuestiones de su propia muerte y su propio asesinato, seguirá obedeciendo los dictados del depredador".
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Dos cosas muy importantes que necesitamos hacer para protegernos de los depredadores son delimitar nuestras fronteras personales y procurar no tener vacíos, o al menos estar conscientes de cuáles son, para que no tratemos de llenarlos con la primera ilusión que se nos aparezca.
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Actualmente enfoco una parte de mi labor artística a una esfera social, por la equidad de género y la prevención de la violencia, porque asumo la responsabilidad de compartir lo que he aprendido tanto de mis vivencias como de mis lecturas y mi acercamiento a muchas otras mujeres. Pero no es mi único discurso, hay quienes conocen mi trabajo sobre la Huasteca y mi amor hacia los pueblos originarios o mi afición a la física, la arqueología y la mitología. ¡Suspiro al pensar en todo lo que quiero hacer y escribir!
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La escritura es una herramienta para profundizar en mi propio yo y para revelarme (con “v” y con “b”). He tenido etapas de plenitud y felicidad; también he rodado a los abismos. He encontrado en el camino a mucha gente que dice identificarse con lo que escribo, especialmente mujeres, pero no, no son almas que me consuelan en un sentido estoico, sino simplemente almas que han asumido su experiencia y que están en la búsqueda de sí mismas.
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No llega una a encontrarse a sí misma y se queda estática, puesto que a lo largo de la vida nos vamos reconstruyendo; a veces es necesario dejar morir una parte nuestra para que nazca otra más madura. Y si en el proceso fracasamos, ¿qué?, pues nos levantamos, juntamos nuestros huesos rotos y volvemos a empezar.